Pueden sonar parecidos, pero realmente son distintos. Día a día hablamos de oír y de escuchar, y en muchas oportunidades no sabemos si una de las palabras quiere decir exactamente lo mismo a la otra y lo cierto es que no es así.

Descubre las diferencias que existen entre oír y escuchar

La diferencia entre oír y escuchar es gramatical y tiene que ver con una amplia variedad de palabras que se le han asignado a nuestros cinco sentidos.

Oír y escuchar son dos verbos y se utilizan de manera diferente. Mientras los ruidos se oyen, a otras personas cuando hablan las escuchamos y esa sería la diferencia más importante a tomar en cuenta.

Pero hay algo cierto y es que al verbo escuchar se le está dando cada vez más importunidad y está mutando al punto que en la actualidad, estamos contemplando cada vez menos el verbo “oír” y escuchar se suele utilizar para casi todo.

En este artículo desvelaremos las diferencias entre oír y escuchar, que debes saber si quieres hablar con propiedad acerca de estos dos verbos que hablan de un mismo sentido, pero de diferentes formas de utilizarlos, como suele suceder con otras palabras de nuestro léxico utilizadas para otros sentidos.

El léxico de nuestros sentidos

  • Poseemos cinco sentidos y estos tienen diferentes definiciones, acorde a la forma en la que los utilicemos.
  • Si nos remitimos al léxico relacionado con el sentido de la vista, sabemos que se pueden utilizar tanto el verbo ver, como el verbo mirar y en este caso sucede algo muy similar a lo que pasa con las diferencias entre oír y escuchar.
  • Para este caso en particular, mirar implica un mayor detenimiento y detalle.
  • La manera común que se dice del aprendizaje de idiomas es escuchar, con lo que damos por entendido que se necesita comprensión que es el simplificado implícito que se le quiere dar al verbo en estas circunstancias.
  • Esto quiere decir que podemos ver en una tienda de música ese disco que nos atrajo a simple vista, para luego acercarnos y mirarlo con detenimiento y en detalle.
  • Esta misma diferencia que existe entre ver y mirar ocurre también en lo referente al sentido del oído. En este caso en particular, oír tiene que ver más con una sensación de circunstancia.
  • Oímos determinados ruidos que se manifiestan en las calles, pero cuando una persona se dirige hacia nosotros para hablar, estamos escuchando lo que esta nos dice.

  • El oír tiene que ver con una forma espontánea de percibir con nuestro sentido del oído determinados sonidos y en la actualidad lo que está sucediendo, es que este verbo oír está perdiendo considerablemente el uso, por aquellas personas que solamente utilizan el verbo “escuchar” para cualquier tipo de acción.
  • Por ejemplo, está sucediendo un episodio violento en una casa y los vecinos testigos declaran que los gritos y las discusiones se “escuchaban” desde sus casas.
  • Este es un explícito caso del mal uso de la palabra “escuchar”, pues es mucho más probable que estos gritos se hayan escuchado de manera espontánea y ocasional, que el hecho de haberlo escuchado porque nos hemos acercado y nos interesaba escuchar conversaciones de nuestros vecinos.
  • En ese caso en especial, el verbo que tendría que haberse utilizado es el de “oír”.
  • Los testigos se encontraban en sus casas y las discusiones fueron tan elevadas que se “oyeron” desde este lugar, por lo fuertes que fueron.
  • El caso erróneo opuesto lo podríamos mencionar cuando se mantiene una charla telefónica entre dos personas y una de ellas le dice a la otra “no te escucho”. Esta es una interpretación equivocada del verbo, ya que lo que sucede es que por determinado inconveniente técnico, esta persona no “oye” bien a la otra persona.
  • Sería un acto de muy mala educación decirle a una persona que no la escuchas, porque esto querrá decir que tú la oyes bien, pero que no estás escuchando lo que está diciendo.
  • El verbo escuchar tiene que ver con estar atento a lo que se dice y una persona no puede escuchar algo que sucedió de manera espontánea, sino que en ese caso, lo puede oír.
  • Suponiendo que de repente alguien en las cercanías de donde nos encontramos realiza un disparo con un arma de fuego, ese disparo lo habrá oído y no se debe utilizar el verbo “escuchar” en este caso, ya que escuchar responde a una acción más concreta, donde se está esperando determinada situación o charla para ser escuchada.
  • Oír es para todos aquellos ruidos que han surgido de manera espontánea.
  • Es por eso que en el caso en el que solemos escuchar a personas diciendo que “se han escuchado gritos en el patio”, nos encontramos frente a una manera errónea de utilizar ese verbo.
  • Los gritos que han surgido espontáneamente para nosotros no se han tenido en cuenta desde antes para ser escuchados, sino que simplemente se han oído, pues haber escuchado gritos hablaría de que estabas allí para escucharlos, algo que te hará pasar por entrometido.
  • Otro de los casos más comunes de la mala utilización de estos dos verbos son las aulas de clases o salas de conferencias, en las que el profesor o conferencista en particular le pregunta a los presentes: “¿Los de las últimas filas me escuchan?”.
  • Esto puede traer la suspicaz respuesta de que sí lo escuchan, pues están atentos a lo que este irá a decir, pero que no lo oyen por diferentes motivos entre los cuales se puede encontrar que el profesor en cuestión habla a volumen bajo.